Filtros de lamas y de malla: el mantenimiento de la campana entre limpiezas

Filtros de lamas y de malla: el mantenimiento de la campana entre limpiezas

Los filtros de malla atrapan la grasa más gruesa y se lavan en el lavavajillas o a mano con agua caliente; los de fibra sintética retienen las partículas finas del humo, pero si no los cambias cuando están saturados, obligas a la turbina a forzar y ensucias el conducto por dentro. En cocinas de carta del Barri Vell o braserías de Santa Eugènia, verter agua hirviente sobre ellos cada semana evita que el aceite se solidifique antes de nuestra intervención.

Este cuidado diario alarga la vida del trazado porque impide que la capa pegajosa baje hasta los codos y registros. Si te ocupas tú de retirar la grasa superficial entre servicios, nosotros podemos centrarnos en desengrasar a fondo los tramos verticales difíciles y las turbinas, sin perder tiempo limpiando lo que ya está limpio. Así la cocina no para y el patio interior sigue libre de olores molestos para los vecinos.

Qué retiene un filtro de lamas y qué se le escapa al plenum

Las lamas hacen su trabajo al obligar al aire a zigzaguear. La grasa, que pesa más que el humo, no puede seguir esos giros bruscos: choca contra el metal y escurre hacia la bandeja. Es un sistema eficaz para atrapar las partículas gruesas, esas gotitas visibles que dejan el filtro negro y pegajoso. Pero la física tiene sus límites y ahí aparece el problema real.

La fracción más fina de aerosoles y vapores oleosos sigue viajando con el flujo de aire. No se queda en el filtro; acaba condensando dentro del plenum y en los primeros metros del conducto vertical. Por eso es habitual ver campanas con filtros relucientes tras una limpieza y, sin embargo, encontrar el interior del extractor cargado de costra. Son dos zonas distintas: una está a la vista del equipo de cocina y la otra solo la ves cuando abres los registros o subes a la cubierta. En el Barri Vell, donde muchos conductos pasan por patios interiores, ese descuido se nota antes en las quejas de los vecinos que en el propio local.

Lavar los filtros en la cocina sin alterar el paso de aire

Empieza por desmontar los filtros cuando estén fríos. Si te pones con ellos calientes, la grasa se reblandece y te mancharás todo, además de quemarte. Sumérgelos en agua bien caliente con un buen desengrasante y déjalos reposar. La malla metálica acumula suciedad rápido; si esperas a que esté negra, el remojo tiene que ser más largo y frecuente para que salga toda la mugre.

Mientras están en remojo, aprovecha las visitas programadas para revisar el resto del sistema. Pero ojo con las lamas: no las dobles ni las fuerces al limpiarlas. Una lama deformada deja escapar el aire por donde no debe, y eso arruina la extracción en cocinas del Barri Vell donde el humo sube por patios interiores cerrados. Seca cada pieza antes de volver a montarla; si queda humedad, la grasa nueva se pega peor.

Este mantenimiento lo puede hacer tu equipo entre servicios, sin parar la cocina. Nosotros nos encargamos de la limpieza profunda de conductos y turbinas según norma UNE 100165. Así evitas problemas con los vecinos del patio y mantienes el papel en orden para la APPCC o la aseguradora. Consulta cómo coordinamos estos accesos fuera del horario de servicio en nuestra página de servicios.

Cada cuánto toca según se fría, se planche o se cueza al vapor

La frecuencia cambia mucho según lo que se cuece. Si tienes una freidora o una plancha a diario, los filtros piden una revisión semanal; la grasa pesada no perdona y el vapor de agua no basta para despegarla. En cambio, un obrador de pastelería aguanta más entre limpiezas porque allí sube harina y azúcar, cargas finas que no obstruyen tan rápido. En cocinas de guiso al vapor, aunque la suciedad parece poca, es continua: hay que estar atento a ese polvillo fino que acaba compactándose en las rejillas.

La brasa merece capítulo aparte. El humo deja creosota, un depósito seco y pegajoso que no cede con un simple remojo ni con productos estándar. Aquí hace falta un tratamiento específico para disolver esa capa dura antes de que tape conductos. Si ves que el tiro baja o notas olor a quemado antiguo, toca llamar. En nuestros servicios adaptamos el producto al tipo de cocina que tengas, sea una barra de tapas en el Mercadal o una pizzería del Eixample, para que no te lleves sustos con la inspección sanitaria.

Bandejas y canaletas: el goteo que acaba en el suelo del office

Las bandejas y las canaletas son el primer sitio donde una campana descuidada da la cara. Cuando se llenan, la grasa rebosa hacia los fogones o acaba goteando al suelo del office, creando un riesgo innecesario. Lo ideal es vaciarlas y rascarlas cada semana sin excusas. En Girona, si has tenido un fin de semana fuerte con servicio hasta tarde, revisa su estado el lunes por la mañana: te dirá exactamente cómo está funcionando tu extracción.

Este pequeño gesto marca el ritmo real de suciedad de tu cocina, sea un restaurante en Cort Reial o un obrador en Mas Xirgu. No esperes a que el problema suba por el conducto protegido de piedra o moleste a la comunidad del patio interior. Un mantenimiento semanal evita sorpresas mayores y mantiene el frente limpio para tus equipos. Si notas que ensucian más rápido de lo habitual, quizá haya llegado el momento de una intervención profesional completa en filtros y plenums.

Por qué las lamas vuelven a su hueco en el mismo orden

Parece un detalle menor, pero los filtros de tu campana no son piezas intercambiables. Cada hueco tiene una medida exacta y una posición clave respecto a los fuegos que calientan esa zona. Si sacas la lama del extremo para ponerla en el centro porque “encaja”, alteras el reparto del aire y dejas rincones sin arrastre real. El humo se escapa, ensucia la fachada protegida del Barri Vell y molesta a los vecinos del patio interior mucho antes de lo previsto.

Por eso, cuando hacemos limpieza industrial aquí en Girona, numeramos cada filtro antes de sacarlos. Lo marcamos con cinta o rotulador permanente según su sitio original. No es manía: es física básica aplicada a tu cocina. Esa costumbre conviene mantenerla también cuando pasas el trapo los sábados por la mañana. Si lavas las lamas tú mismo, recuerda siempre dónde estaban. Devolverlas desordenadas crea turbulencias invisibles que reducen la eficacia de la extracción y obligan a limpiar más a menudo. Un orden correcto evita sorpresas durante el servicio.

La revisión semanal que puede llevar una cocina del Mercat del Lleó

En la cocina del Mercat del Lleó, cinco minutos antes de abrir bastan para no llevarse sorpresas. Mira si las bandejas gotean grasa por los laterales; comprueba que el humo no se queda pegado sobre la plancha en la hora punta y sale limpio; escucha si la turbina ha cambiado su zumbido habitual. Apunta todo esto, junto a la fecha del último lavado de filtros, en la misma hoja donde llevas el APPCC. Es un hábito sencillo, pero te da una foto real del estado de la extracción.

Con esos datos claros, cuando toque la limpieza a fondo ya sabrás qué contar al técnico: dónde está el problema, cómo huele la zona o si el conducto del patio interior tiene obstrucciones visibles. Así la intervención es precisa y no pierdes tiempo ni dinero en revisiones ciegas. Para lo que requiere maquinaria especializada y acceso a cubierta, consulta aquí nuestros servicios. Nosotros vamos directamente a tu cocina, fuera de horario, sin molestar a vecinos ni clientes.

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